Caraqueños buscan dar una segunda vida a los objetos / El Universal 30-03-16, Delia Meneses

Caraqueños buscan dar una segunda vida a los objetos / El Universal 30-03-16, Delia Meneses

Inflación y escasez han impulsado la compra y venta de artículos usados.

 

Aunque la cultura de estrenar está muy arraigada entre los venezolanos, unida a la de desechar lo que ya no se necesita, cada vez más están surgiendo grupos y particulares que piensan en reutilizar objetos, en darle una nueva oportunidad a lo usado.

La inflación y la escasez han impulsado ferias o mercados de los corotos para la compra y venta de artículos de segunda mano. Otros han entrado al mundo de las llamadas ventas de garajes con personas que se encargan de organizarlas como la abogada Alba de López.

Cuando su compañía recibe una llamada se trasladan al sitio donde se quiere hacer la venta -casi siempre en el este de la ciudad- realizan un inventario y fijan los precios sugeridos para los productos. Es una alternativa que han usado familias que emigran del país o las que se mudan de una casa a un apartamento pequeño.

Barbara Portto es diseñadora de modas y creó la iniciativa del Vintage Market (una venta de artículos de segunda mano que existe desde 2012 en Caracas). Para ella, la ciudad entró tarde en esta modalidad común en otras capitales del mundo.

“Ahora la receptividad de las personas es mayor por los altos costos de la ropa y de otros productos, además de ser un negocio para la gente que vende”.

Así lo entendió Raydav Malavé, quien estudió Química y tiene un MBA, pero dejó su trabajo formal en una empresa de cosmésticos para dedicar el 80% de su tiempo a una tienda itinerante de ropa usada de los años 70 y 80 y piezas contemporáneas de marca.

“Lo más difícil es conseguir la ropa. Luego hay que llevarla a la tintorería o a la costurera pues a veces la reparamos o la intervenimos. Pero con esta actividad ganó mucho más de lo que obtendría en un empleo formal. Vendemos en ferias y a través de las redes sociales”.

Los miembros del Grupo Ecológico San Pedro  también han estado trabajando en pro del reciclaje. En su vivero de Santa Mónica que comenzó con 50 plantas en 2007 y que actualmente tiene más de 700, 95% de todo lo que emplean es reusable, explicó Yrama Capote, vecina que impulsó la creación del vivero.

Los envases de agua de cinco litros, los de detergente o cloro y los cuñetes de pintura se pican por la mitad y se convierten en macetas. El fertilizante o compost lo elaboran con hojas secas. Y con pañales usados de bebés recién nacidos elabora el llamado hidrogel o cristales que retienen agua.

“A la espuma del pañal cuando se le agrega agua se esponja como una gelatina, esto va hidratando la planta y es una buena forma de ahorrar agua, pues con este método la planta puede pasar hasta 15 días sin regar”, explicó Capote, quien agradece las colaboraciones de objetos reusables que todas las semanas reciben de los vecinos.

La tendencia a darle una segunda vida a los artículos la están sintiendo muchas ONG que han visto disminuir sus donaciones. La Fundación Presencia de Dios, que apoya a unas 14 obras sociales, ahora recibe menos ropa, zapatos y misceláneas pues las personas o las remiendan o las venden.